Aprende distinguir entre renting y leasing

Aprende a distinguir entre un renting y un leasing

Aunque cada vez son más habituales ambas figuras —sobre todo en los entornos empresariales y de negocios—, todavía mucha gente no distingue muy bien las principales diferencias entre un renting y un leasing.

Esto es así por dos motivos:

  • Se confunde la esencia de ambas figuras: la gente piensa que se tratan de la misma modalidad, pero con nombres distintos, puesto que en ambos casos estamos ante arrendamientos financieros. Sin embargo, en este artículo vas a ver que, salvo en eso, no hay nada más en común entre el renting y el leasing.
  • Algunas entidades financieras han provocado deliberadamente la confusión: hoy en día se publicita mucho un producto de financiación con posibilidad de recompra del vehículo por parte de la financiera al finalizar el contrato. Esta modalidad —exclusiva para particulares— en ocasiones es denominada como renting para particulares, lo cual genera aún más confusión.

Para salir de dudas, lo mejor va a ser que te explique en primer lugar en qué consiste cada una de las modalidades, para luego centrarme en las principales diferencias que hay entre ambas.

Definición de renting y leasing

Como te he anticipado en la entradilla, tanto el renting como el leasing son arrendamientos financieros.

Esto quiere decir que una entidad financiera te alquila el coche que tú les indiques.

Pero hasta aquí se puede decir que llegan los puntos en común.

¿Qué es un renting?

Un renting es un arrendamiento financiero que funciona del siguiente modo: tú le pides a una financiera —o a un operador de renting como Reflex Alquiler— un coche para usarlo como si fuese tuyo durante el tiempo de vigencia del contrato.

A cambio, te comprometes a pagar una cuota mensual de renting, en la que se incluyen asimismo el resto de servicios adicionales.

Por último, cuando finaliza el contrato (o en el caso de que cambien tus necesidades, si eres cliente de renting flexible de Reflex), devuelves el coche, con la idea de constituir un nuevo contrato para un vehículo nuevo.

En qué consiste un leasing

El leasing también es un arrendamiento financiero.

Pero en este caso ni se incluyen en la cuota de alquiler los servicios adicionales —que corren por cuenta tuya—, ni se contempla la devolución del vehículo una vez que finalice el contrato.

De hecho, lo normal es que siempre se ejercite la opción de compra, que suele coincidir con el pago de la última cuota.

Ese último pago, te otorgará la titularidad del vehículo que hasta entonces habías estado usando en régimen de alquiler (aunque, por motivos operativos, lo más probable es que la documentación del automóvil figure a tu nombre desde el principio).

El último detalle que conviene tener en cuenta en esta primera aproximación es la duración del contrato, ya que los leasing siempre tienen una duración mínima de dos años, algo que no sucede en el renting.

Principales diferencias entre renting y leasing

Ahora me voy a centrar más en esos detalles que marcan la diferencia, para que ya no vuelvas a dudar entre renting y leasing.

Solo así podrás tomar la decisión más adecuada para tu negocio, ya que conociendo los puntos clave del renting y del leasing siempre es más fácil saber cuál de los dos te conviene más.

Adquisición del vehículo

Si optas por el renting, la compañía que te lo tramite tiene que proporcionarte un vehículo de las características que tú solicites.

Aunque ese vehículo lo uses como si fuese tuyo, ten en cuenta que el titular del mismo siempre será el operador de renting.

Es más: entre la documentación que debes llevar, tienes que tener siempre a mano tanto el contrato de renting como la autorización de uso del mismo.

Y una vez que se termine el contrato —o lo canceles, si eres cliente de Reflex—, deberás devolver el automóvil para que la compañía lo ponga a la venta.

En un leasing, el propietario del vehículo también es la financiera arrendadora. Pero en este caso se matricula siempre el coche directamente a nombre de tu empresa.

Para evitar que lo transfieras y dejes de pagar el leasing, la financiera registrará en el Registro de Bienes Muebles una reserva de dominio que solo se cancela cuando se finaliza el contrato de leasing y se ejercita la opción de compra.

Cuotas mensuales

En ambos casos hay que pagar una cuota mensual en concepto de alquiler.

Pero en el caso del renting, en la cuota también están incluidos el resto de gastos y servicios adicionales (seguro, mantenimiento, gestión de flotas…).

Esta es una diferencia notable respecto al leasing, ya que la cuota de alquiler de leasing solo cubre el uso del automóvil, con lo que el seguro, el mantenimiento, las averías, los cambios de neumáticos, la gestión de flotas… siempre corren por tu cuenta, como si fueses el propietario del coche.

Tratamiento fiscal

En ambos casos nos encontramos con que fiscalmente tienen un tratamiento más favorable que la propiedad pura del vehículo.

Por esa razón, son alternativas especialmente apropiadas para las empresas y los autónomos.

A nivel contable, hay que recordar que tanto el leasing como el renting son arrendamientos, con lo que solo se deben contabilizar las cuotas que se pagan mensualmente, como cualquier otro alquiler que pague la empresa.

Esto significa que, mientras el leasing no termine y no se ejercite la opción de compra, tendrás que ir registrando en tus libros los pagos periódicos en concepto de alquiler.

Lo mismo ocurre con el renting, que se contabiliza del mismo modo.

Pero cuando finalizan los contratos, en un renting se hace una nueva operación con otro vehículo, mientras que en el leasing el coche pasa a formar parte del patrimonio de tu empresa (debido a que ya tienes la plena titularidad del mismo, al haber ejercitado la opción de compra).

Pero a nivel fiscal sí que hay algunas particularidades en el tratamiento de ambas figuras,

En el caso del renting, estas son las principales claves a tener en cuenta:

  • Impuesto de Sociedades: si el renting está a nombre de tu empresa, te puedes desgravar el 100% de las cuotas que hayas pagado.
  • IRPF: si eres autónomo, también puedes desgravarte el 100% de las cuotas como un gasto relacionado con tu actividad profesional.
  • IVA: con carácter general se puede deducir la parte proporcional de IVA correspondiente al uso profesional del vehículo, aunque en muchos casos Hacienda permite la deducción del 100% del IVA.

En un leasing, hay que recordar lo siguiente:

  • Impuesto de Sociedades: las empresas pueden desgravarse como gasto el 100% de las cuotas.
  • IRPF: los autónomos también pueden desgravar el 100% de las cuotas.
  • IVA: el mismo tratamiento que en el renting, aunque Hacienda suele mirar más si el uso es completamente profesional o no.
  • Tratamiento fiscal al ejecutar la opción de compra: en ese caso, Hacienda entiende que se ha producido una compraventa y que el coche pasa a ser un activo de la empresa, que deberá contabilizarse en la partida correspondiente.

 

Servicios incluidos en cada modalidad

El leasing es fácil de comprender porque la cuota no incluye más servicios que el uso en virtud del contrato de arrendamiento.

Todo lo demás correrá por tu cuenta.

En cambio, si optas por un renting, en una única cuota tendrás el pago del arrendamiento y los siguientes servicios añadidos:

  • Seguro del vehículo.
  • Mantenimiento periódico.
  • Cambio de neumáticos.
  • Gestión de flotas.
  • Gestión de multas.
  • Vehículo de sustitución en caso de avería.
  • Asistencia en carretera.

 

Valor residual y venta del vehículo

Otra cuestión importante es el valor residual del vehículo.

En un leasing, cuando se paga la última cuota y se ejercita el derecho de opción de compra, pasas a ser el propietario pleno de dicho vehículo.

Y es importante calcular el valor residual del mismo, que será el que tendrás que contabilizar en tus libros.

Además, ese será el valor de referencia que deberás utilizar, en caso de que quieras poner a la venta el coche.

Sin embargo, esto es algo que no ocurre con el renting.

Como nunca eres el propietario del coche, no te tienes que molestar en venderlo por tu cuenta.

Cuando finalice el contrato, tan solo tienes que devolverlo y hacer un nuevo contrato para disfrutar de un nuevo modelo.

Qué modalidad interesa más

No cabe duda de que la opción más interesante para una empresa o un autónomo que quiere contar siempre con vehículos nuevos —que además se adapten como un guante a sus necesidades—, es el renting flexible que puedes contratar en Reflex Alquiler.

Con nuestros rentings flexibles te puedes favorecer de los beneficios generales de un renting, que siempre son mayores de los que proporciona el leasing. Y además disfrutarás de la gran flexibilidad de nuestros contratos.

Porque el renting flexible se caracteriza por la gran capacidad para adaptarse a las necesidades específicas de cada cliente.

Imagina, por ejemplo, que tienes un cliente con el que vas a trabajar durante un año. Y para llevar a cabo ese trabajo, necesitas tres furgonetas.

Si al finalizar el proyecto, dejan de hacerte falta esos tres vehículos, los puedes devolver sin pagar penalizaciones ni dar explicaciones.

Algo que no sucede con un renting convencional (y mucho menos con un leasing), que suele establecer penalizaciones elevadas en caso de incumplimiento contractual.

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