Cambiar vehículo diésel por un GLP

Con el gasóleo por las nubes, ¿por qué no te cambias a un vehículo GLP de Reflex?

Durante las últimas semanas, todos los profesionales que tienen que desarrollar su trabajo a bordo de un vehículo (transportistas, comerciales, repartidores, técnicos a domicilio…) están viendo con estupor cómo el precio del gasóleo se empieza a disparar.

Desde 2016 —año en que el combustible estuvo en uno de sus momentos más bajos— hasta ahora, el precio del diésel ha experimentado una subida de casi un 16%.

Pero eso no es todo, ya que el gobierno acaba de anunciar que va a poner las cosas muy complicadas a los usuarios de automóviles de gasoil.

En este artículo te voy a explicar cuál es la alternativa que te ofrece Reflex para que abarates tus facturas de combustible.

España, uno de los países con más vehículos diésel de Europa

Hace un par de décadas, los principales fabricantes de automóviles empezaron a persuadir a los propietarios de coches de que la opción más económica a la prohibitiva gasolina eran los motores diésel.

Seguro que recuerdas los anuncios protagonizados por Guillermo Summers e Ignacio Salas en los que proponían a los conductores que su próximo vehículo fuese de gasoil con la expresión: “dieselgustazo”.

Por aquella época, tanto los fabricantes como los estados europeos se empeñaron en que todo el mundo usase automóviles de gasoil, puesto que consumían mucho menos combustible y además el precio del gasóleo también era bastante más bajo.

El hecho de que los coches equipados con propulsores diésel fuesen más caros que sus equivalentes en gasolina no parecía un problema relevante, aunque lo cierto es que para amortizar un diésel hay que recorrer muchos kilómetros al año. De otra forma, no compensa.

Gracias a la publicidad —junto con los incentivos fiscales—, España se convirtió a la nueva religión de los vehículos de gasoil.

De hecho, actualmente somos uno de los países de Europa con más automóviles diésel (el 50% de los vehículos en circulación usan este tipo de combustible).

Los problemas medioambientales asociados al gasoil

Aunque la legislación restrictiva ha provocado una evolución muy positiva a nivel de emisiones, no cabe duda de que este tipo de motorizaciones son responsables de una parte importante de la contaminación actual.

Con los motores diésel se da un fenómeno curioso: al consumir menos combustible, sus emisiones de CO2 son más bajas (lo cual es bueno para combatir el efecto invernadero). Sin embargo, este tipo de motorizaciones son más sucias y emiten a la atmósfera otros gases muy nocivos para la salud.

Conforme la conciencia ecológica va calando en la opinión pública, cada vez son más las personas que ahora consideran a los coches de gasoil —sobre todo los más antiguos— como fuentes potencialmente contaminantes.

Para reafirmar esta tesis, son varios los estudios que señalan que algunas de las partículas que emiten los coches diésel son cancerígenas o están relacionadas con la aparición de alergias y enfermedades respiratorias.

Subida fiscal del gasoil

Aunque España no es el primer país en tomar medidas radicales contra este tipo de motores, sí que se ha apuntado a este carro por la vía de la presión fiscal, que es la mejor forma de desincentivar el uso de una tecnología.

De tal forma que una de las primeras medidas que ha tomado el gobierno de Pedro Sánchez es elevar los impuestos que gravan a los carburantes diésel, con el objetivo de que el precio de venta final se equipare al de las gasolinas.

La idea es aumentar el impuesto especial sobre el gasóleo en un 31% para que tenga el mismo impacto sobre el precio final que el que ahora tiene el impuesto especial sobre la gasolina.

Teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de empresas y profesionales utilizan para trabajar vehículos con motorizaciones diésel, el impacto en sus cuentas de resultados puede ser importante.

De hecho, la ratio entre vehículos de empresa que se mueven con motores de gasolina frente a los que usan diésel es de 1 a 7.

El precio del GLP en comparación con el del diésel

Como el panorama no se presenta especialmente halagüeño para los usuarios de gasoil, en Reflex queremos ofrecerte una alternativa para la flota de vehículos de tu empresa.

Te proponemos que contrates un renting flexible con nosotros, con lo que en cualquier momento puedes cambiar de coche, si el precio de un combustible en concreto se dispara.

Además, deberías plantearte seriamente contratar un renting flexible de coches GLP.

El gas licuado del petróleo que utilizan los modelos que puedes alquilar en Reflex es más respetuoso con el medioambiente.

Y además es más barato… ¡porque actualmente está primado por el estado!

Esto quiere decir que cuando repostas gas licuado no tienes que pagar tantos impuestos como lo harías con la gasolina o el gasoil, lo cual te permitirá contener mucho los gastos de desplazamiento de tus vehículos.

Para que te hagas una idea de la situación actual del GLP, mientras en el mes de marzo de 2018 la gasolina y el gasoil estaban en plena escalada de precios, el gobierno anunció que el GLP bajaría un 5,3%.

Pero lo entenderás todavía mejor si nos centramos en el precio de repostaje.

Como ejemplo, he mirado hoy el precio en una gasolinera de Madrid escogida al azar.

Mientras el litro de diésel cuesta 1,259 euros el litro, la misma cantidad de GLP comercializada en la misma gasolinera vale 0,684 euros por litro.

Por lo tanto, cada vez que repostes —si tu tanque tiene una capacidad de 60 litros— estarás ahorrando en cada llenado de GLP 35 euros por depósito.

En 10 repostajes, habrás ahorrado la friolera de 350 euros.

Imagina si ahora mismo tienes una flota de 10 furgonetas diésel y las cambias por las Fiat Dobló GLP tipo furgón mediante renting flexible que están disponibles en Reflex.

En ese caso, el ahorro total tras 100 repostajes de tu flota (de 10 furgonetas) ascenderá a 35.000 euros.

Creo que la cosa merece una buena reflexión, ¿verdad?

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