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¿Hacienda no te deja meter el coche como un gasto de empresa? Tu opción es el renting flexible

Si tienes problemas con los gastos deducibles, prueba el renting flexible

Los gastos de empresa son el gran caballo de batalla de autónomos y empresas en sus relaciones con Hacienda.

Y el más problemático de todos es el del coche de empresa. Aunque se trata de un gasto muy habitual y necesario en bastantes actividades empresariales, los requisitos que marca la Agencia Tributaria a la hora de poder imputar el coche como un gasto de empresa son bastante exigentes.

Por esa razón, muchas empresas son inspeccionadas y multadas, ya que contabilizan de buena fe los gastos relacionados con la compra del vehículo de empresa, pero cuando Hacienda revisa sus cuentas no considera ese gasto como fiscalmente deducible.

Para evitar estos problemas, la mejor opción es que cambies tu coche en propiedad por uno de renting flexible como los que te ofrecemos en Reflex.

Solo así podrás quitarte de encima las molestas inspecciones de la Agencia Tributaria (al menos en todo lo que tiene que ver con los vehículos de empresa).

Te lo explico todo en este artículo.

 

¿Qué es un gasto fiscalmente deducible?

 

A la hora de calcular los impuestos, hay que tener en cuenta que muchos tributos se pagan solo sobre el beneficio. Y para saber cuál es el beneficio, hay que contabilizar todos los ingresos y restarle el total de los gastos.

La cantidad resultante son los beneficios antes de impuestos.

Esos beneficios son los que hay que tomar para calcular la cuota a pagar de impuestos como el IRPF o el Impuesto de Sociedades.

Si nos fijamos en la legislación vigente, la norma que regula el Impuesto de Sociedades define los gastos deducibles como “aquellos que sean necesarios para desarrollar la actividad profesional”.

Aunque de esta definición se sobreentiende que los gastos deducibles son los que tienen relación con la actividad de tu empresa —y sin los cuales no podría ejercerse esa actividad—, la realidad es más compleja, porque las interpretaciones de la Agencia Tributaria son algo “particulares”.

En lo que respecta a los vehículos, Hacienda solo acepta como gasto deducible los que tienen relación total con la actividad de la empresa, Por esa razón, quedan excluidos los coches que se usan durante la semana para el negocio y durante el fin de semana para los desplazamientos particulares.

Lo entenderás mejor con un ejemplo: para que una empresa de reparto pueda justificar la compra de una furgoneta como gasto deducible, esta furgoneta solo puede usarse para hacer los repartos. Bajo ningún concepto el conductor podría llevársela a su casa al finalizar su jornada laboral, ya que entonces la empresa no podría deducirse ese gasto.

Con camiones y furgonetas es más fácil de entender. ¿Pero qué ocurre con el coche del gerente?

En muchas ocasiones, el gerente tiene que desplazarse para contactar con clientes, reunirse con proveedores, buscar oportunidades de negocio o revisar que su actividad se está ejecutando correctamente. Pero también usa el coche cuando llega el fin de semana o las vacaciones, para irse de viaje con su mujer y con sus hijos. Y aquí es donde Hacienda pone el freno, ya que en ese caso los inspectores no lo aceptan como un gasto fiscalmente deducible.

 

Cómo contabilizar la compra de un coche

 

Cuando adquieres un vehículo para tu empresa, hay distintas formas de contabilizar esta compra. Y dependiendo de la modalidad que elijas, tendrás las repercusiones fiscales variarán.

 

Contabilizar la compra de un vehículo

 

Si has comprado un coche para tu empresa, el pago del mismo debe ser contabilizado correctamente, así como su valor.

Lo primero que hay que entender es que un vehículo de empresa es considerado a efectos contables como un inmovilizado material de la empresa.

Y a continuación hay que establecer la afectación del automóvil a la actividad de la empresa.

Las normas establecen que con carácter general se afecta solo el 50% del valor del coche, puesto que se presume que los vehículos no se destinan única y exclusivamente al uso del negocio.

Solo se puede afectar el 100% del vehículo cuando:

  • Es un vehículo mixto destinado al transporte de mercancías.
  • Es un vehículo para el transporte de pasajeros.
  • Es un vehículo para enseñar a conducir a conductores y chóferes.
  • Es un vehículo usado por el fabricante para hacer pruebas o demostraciones.
  • Es un vehículo utilizado para desplazamientos profesionales por representantes o agentes comerciales.
  • Es un vehículo destinado a labores de vigilancia.

 

Contabilizar el renting de un coche de empresa

 

Si en lugar de comprar un coche para tu empresa, optas por la opción del renting, lo que estás haciendo es alquilar un vehículo por un tiempo determinado, sin que al final exista una opción de compra por tu parte (de haber opción de compra, en lugar de un renting operativo sería un leasing).

Durante el tiempo que dura el alquiler, tú tienes que pagar unas cuotas de arrendamiento; y en contrapartida puedes usar el vehículo sin que tengas que preocuparte de pagar el mantenimiento, el seguro, las averías…

En este caso, el renting ya no se considera como un activo de la empresa, puesto que el vehículo es propiedad de la empresa arrendadora. Pero esta figura facilita mucho las cosas a nivel contable, porque todas las cuotas que se pagan cada mes son consideradas como gastos fiscalmente deducibles al 100%.

 

El renting flexible como solución para evitar problemas con Hacienda

 

Si eres un autónomo o una empresa que necesita un vehículo para todo tipo de usos, tanto profesionales como particulares, es evidente que la solución más adecuada es el renting.

Mientras que al comprar un coche te expones a que Hacienda considere que las deducciones que te aplicas —tanto en el IRPF como en el Impuesto de Sociedades— no son correctas, esta interpretación no puede llevarse a cabo en el caso del renting, en donde no cabe duda de que la cuota pagada tiene que ser considerada como un gasto deducible.

Por otra parte, si nos centramos en el IVA, la Agencia Tributaria casi siempre acepta la desgravación del 100% del IVA incluido en la cuota renting, porque considera que el vehículo se ha afectado por completo a la actividad de la empresa.

Pero esto no ocurre con el IVA de una compra. De hecho, en muchos casos, Hacienda solo acepta que las empresas o los autónomos se desgraven el 50% del IVA, considerando que el vehículo no se usa solo para labores propias de la actividad.

Por todas estas razones, considero que a nivel fiscal el renting es una opción más ventajosa, con la que no tendrás que angustiarte cada vez que haces tus declaraciones de impuestos.

Además, el renting flexible de Reflex es aún más interesante: al contrario que con un renting convencional, el contrato puede modificarse en cualquier momento, si deja de hacerte falta el vehículo que has alquilado o quieres cambiarlo por otro modelo.

Así que no le des más vueltas y despídete de tu inspector de Hacienda gracias al renting flexible de Reflex Alquiler.

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