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Cómo afecta el miedo por los coches diésel al renting flexible

El miedo de los diesel cambia la demanda de vehículos de renting

En los últimos tiempos, el miedo al diésel se ha instalado en la sociedad.

A raíz del anuncio del Gobierno —que va a igualar vía impuestos el precio del gasoil con el de la gasolina—, se empieza a experimentar en nuestro país una creciente fobia al coche diésel.

Las autoridades públicas han iniciado una cacería contra este tipo de coches, no solo desde un punto de vista fiscal, sino también a nivel medioambiental.

Los efectos de esta persecución se empiezan a constatar tanto en las cifras de ventas como en las de nuevas matriculaciones de renting.

En este artículo te voy a explicar cómo está afectando al renting flexible este fenómeno y cómo puedes minimizarlo gracias a las alternativas que te proponemos desde Reflex Alquiler.

 

Diésel, enemigo público número uno

 

Da la impresión de que hoy en día todo el mundo se posiciona en contra del diésel.

Las administraciones públicas no hacen más que poner trabas a los vehículos movidos por gasóleo y eso provoca que sus ventas se resientan.

La principal forma de reducir el número de unidades diésel en la calle se lleva a cabo en dos frentes que combinan las restricciones a la circulación con las modificaciones fiscales que gravan la adquisición de este tipo de motorizaciones, (así como el repostaje).

El problema es que la sociedad se siente desconcertada, ya que durante años el gasoil se ha incentivado con una carga fiscal menor que la gasolina. Por esa razón, los conductores que más kilómetros hacían sabían que comprar un coche diésel, aunque fuese un poco más caro, al final les compensaba porque terminarían ahorrando dinero cada vez que repostasen.

Pero sin ninguna duda, el puntillazo a los coches de gasoil viene provocado por el anuncio de que Madrid —al igual que otras muchas grandes capitales— prohibirá por completo la circulación de este tipo de coches a partir del año 2025.

El argumento es que este tipo de motores son muy sucios y contaminan mucho.

Vamos a ver si esto es así o no.

 

Los motores diésel y la contaminación

 

Conforme uno se acerca a Madrid en días de anticiclón, desde lejos se puede ver a simple vista que la ciudad está cubierta por una boina negra de contaminación, que en gran medida está provocada por las emisiones de los coches.

Nadie niega que el problema medioambiental exista, pero no se puede meter en el mismo saco a todas las motorizaciones, ya que los fabricantes han trabajado durante años para que los propulsores diésel sean menos contaminantes.

 

Emisiones de CO2

Uno de los problemas más importantes a nivel ecológico es el efecto invernadero, que contribuye a aumentar el calentamiento global.

Detrás de este efecto invernadero se encuentran las emisiones de gases como el CO2, que se producen en cualquier combustión.

Y como el CO2 emitido está directamente relacionado con el gasto de combustible, un automóvil que consuma menos combustible emitirá a la atmósfera una cantidad menor de CO2.

Por ese motivo, aunque los coches de gasolina cada vez son más eficientes, los de gasoil siguen siendo en este aspecto menos contaminantes que los de gasolina.

 

Gases nocivos para la salud

Mientras que el CO2 es inocuo para la salud —aunque muy peligroso para el medioambiente—, el resto de gases procedentes de la combustión de un motor no lo son.

Principalmente, un motor de combustión emite óxidos de nitrógeno. Pero además, también desprende partículas de hollín, monóxido de carbono y dióxido de azufre.

Todas estas sustancias son muy peligrosas; y por eso las normativas antipolución se han enfocado a su reducción.

De hecho, si ahora mismo solo circulasen vehículos que cumpliesen con la norma EURO6, probablemente los motores diésel no se podrían ya considerar como más contaminantes que los de gasolina.

Pero en la carretera conviven vehículos modernos (bastante limpios, ya que los fabricantes han invertido cantidades ingentes de dinero para que contaminen menos) con vehículos más viejos, que no cumplen con las exigencias de hoy en día.

 

El impacto de esta demonización en las ventas y en las matriculaciones de renting

 

El continuo acoso y derribo al que se ve sometido el diésel se ha hecho patente en las cifras de matriculaciones.

El año 2018 ha cerrado con la cuota de mercado más baja para el diésel de los últimos años: un 35,8%, frente al 57,5% de los vehículos de gasolina.

La situación no ha sido mucho mejor en nuestro sector, ya que la demanda general de vehículos diésel en las empresas de renting se ha desplomado un 30%.

Teniendo en cuenta que una gran parte de los clientes de renting son autónomos o pequeñas empresas —y que el automóvil se utiliza básicamente a nivel profesional—, uno de los grandes miedos de los clientes de renting es no poder acceder al centro de las ciudades, por circular con un vehículo de gasóleo.

Sin embargo, en el caso del diésel el alarmismo quizás es algo exagerado porque todos los vehículos de renting son tan modernos que todos ellos cuentan con la etiqueta medioambiental menos restrictiva para la circulación en el centro de las grandes ciudades.

 

La solución que te proponemos en Reflex Alquiler

 

Es evidente que el sentir social ha cambiado.

Mientras que hace 10 años se miraba como a bichos raros a aquellos conductores que tenían un vehículo que no fuese diésel, las tornas han cambiado.

Ahora, cada vez más, la tendencia apunta hacia coches más ecológicos, más limpios y menos contaminantes.

Por esa razón, en Reflex dispones de una flota de vehículos diésel que cumplen con la normativa de emisiones más exigente. Así que quédate tranquilo: todos nuestros automóviles de gasoil contaminan mucho menos los modelos antiguos.

De cualquier forma, si no te convencen este tipo de tecnologías, también puedes alquilar mediante renting flexible vehículos de GLP que combinan un motor de gasolina con otro de gas licuado de petróleo.

Esta tecnología es una de las más limpias.

De hecho, actualmente el GLP tiene un trato fiscal muy favorable, con lo que sale mucho más barato repostar gas que gasolina.

Pero lo mejor de todo es que estos vehículos son considerados por la DGT como automóviles ecológicos, con lo que no sufren ninguna de las restricciones al tráfico que sí que afectan a los coches de gasolina.

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